Lenguaje Musical

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Los sistemas de notación musical existen desde hace miles de años. Se encontraron pruebas arqueológicas de escritura musical practicada en Egipto y Mesopotamia hacia el III milenio a. C. Otros pueblos también desarrollaron sistemas de notación musical en épocas más recientes. Los griegos utilizaban un sistema que consistía en símbolos y letras que representaban las notas, sobre el texto de una canción. Algunos de los ejemplos más antiguos de este tipo son el epitafio de Seikilos, encontrado en una tumba en Turquía; Los tres himnos de Mesomedes de Creta existentes en manuscrito; y Los himnos délficos, datados hacia el siglo II. Los griegos tenían por lo menos cuatro sistemas derivados de las letras del alfabeto; El conocimiento de este tipo de notación fue perdido como gran parte de la cultura griega tras la invasión romana.

El sistema moderno tiene sus orígenes en las neumas(del latín: curvado), símbolos que representaban las notas musicales en piezas vocales del canto gregoriano, hacia el siglo VIII. Inicialmente, las neumas , trazos que representaban intervalos y reglas de expresión, estaban posicionadas sobre las sílabas del texto y servían como soporte sobre cómo ejecutarlo para los que ya conocían la música. Sin embargo, este sistema no permitía que personas que nunca la hubieran oído pudiesen cantarla, ya que no era posible representar con precisión las alturas y duraciones de las notas. Para resolver este problema las notas pasaron a ser representadas con distancias variables en relación a una línea horizontal. Esto permitía representar las alturas. Este sistema evolucionó hasta una pauta de cuatro líneas, con la utilización de claves que permitían alterar la extensión de las alturas representadas. Inicialmente el sistema no contenía símbolos para las duraciones de las notas ya que eran fácilmente inferidas por el texto a cantar. Hacia el siglo X, cuatro figuras diferentes se introdujeron para representar duraciones relativas entre las notas.

Gran parte del desarrollo de la notación musical deriva del trabajo del monje benedictino Guido de Arezzo (aprox. 992 - aprox. 1050). Entre sus contribuciones están el desarrollo de la notación absoluta de las alturas (en la que cada nota ocupa una posición en la pauta de acuerdo con la altura deseada). Además de eso, fue el idealizador del solfeo, sistema de enseñanza musical que permite al estudiante cantar los nombres de las notas. Con esa finalidad creó los nombres por los que se conoce a las notas actualmente (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si) en sustitución del sistema de letras de la A a la G que eran usadas anteriormente. Los nombres estaban sacados de las sílabas iniciales de un Himno a San Juan Bautista, llamado Ut queant Laxis. Como Guido de Arezzo utilizó el italiano en su tratado, sus términos se popularizaron y es esa la principal razón por la que la notación moderna utiliza términos en italiano. El himno a San Juan Bautista en Latín (fragmento): Ut queant laxis Resonare fibris Mira gestorum Fanili reatum Sanvte loannes.

Los nombres de las notas se tomaron de la primer sílaba de cada verso, años después Jovanni Donni cambio Ut por Do simplemente porque su nombre iniciaba con do. En esta época el sistema tonal ya estaba desarrollado y el sistema de notación con pautas de cinco líneas se convirtió en el patrón para toda la música occidental, manteniéndose así hasta el día de hoy. El sistema patrón se puede utilizar para representar música vocal o instrumental, desde que se utiliza la escala cromática de 12 semitonos o cualquiera de sus subconjuntos, como las escalas diatónicas y pentatónicas. Con la utilización de algunos accidentes adicionales, también se pueden utilizar las notas en afinaciones microtonales.

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